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viernes, 7 de octubre de 2016

VIGÉSIMA PRIMERA Y ÚLTIMA PARTE DEL PROGRAMA POLÍTICO DE LA COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA DE CHILE. REFORMA CONSTITUCIONAL.

Reforma constitucional

Las propuestas que se esbozan brevemente en este programa político son la aplicación práctica del Ideario carlista en el momento actual. Pero no quedarían completas sin una amplia reforma constitucional que adecuara el marco jurídico chileno a su ser tradicional histórico, el que resume el lema Dios, Patria-Fueros y Rey.

En el capítulo dedicado a la Economía, hemos mencionado repetidamente la necesidad de unas leyes morales  que regulen la actuación del Estado y de los actores económicos.

No hay sistema que funcione correctamente si quienes lo gobiernan se apartan de las normas de la moral. Durante los últimos años, la acción de los gobiernos liberales y socialistas se ha encaminado a borrar de la vida pública todo lo que signifique Religión Católica. El resultado ha sido una corrupción general: promiscuidad sexual, familias rotas, drogadicción, enriquecimientos ilícitos, etc.

Por tanto la reforma constitucional debe ir encaminada a:

Declarar la confesionalidad católica del Estado, único medio de evitar la tiranía de los gobiernos, garantizando el sometimiento de la autoridad y la legislación a las normas inmutables del derecho natural.

Distinguir entre soberanía política (el rey y sus gobiernos) y soberanía social (la sociedad real, representada principalmente en las cámaras ).


Dar contenido a la institución monárquica – en las tareas de gobierno, dotando al Rey de Poder Reglamentario y haciendo que presida las cámaras  y las reuniones del Gobierno o Consejo de Ministros, asumiendo el derecho de veto ante las materias más graves, y absorbiendo además, el papel de instituciones como el defensor del pueblo u otras.

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